Raros son los invernaderos fotovoltaicos que permiten crecer normalmente, sin tener una iluminación demasiado incapacitada por las estructuras existentes. VGD ayuda a superar este problema, y sus soluciones de iluminación fotosintética permiten crecer todas las frutas y verduras durante todo el año para aprovechar al máximo la inversión del material.

Inicialmente, los invernaderos fotovoltaicos fueron propulsados por los especialistas que consumen energía por parte del mercado nacional para la producción de energía verde. El acuerdo es simple, le proporcionamos herramientas de producción gratuitas o baja inversión a cambio de ocupar la tierra de su techo durante un mínimo de 25 años. Pero en los últimos años la gente ha promocionado o expuesto las capacidades agronómicas de una herramienta privada de más de 65% de ingesta de luz natural.

A la fecha, el problema sigue siendo tópico frente a la necesidad de producir bajo estos paneles fotovoltaicos. Aparte de algunas culturas marginales, cultivar en este nuevo ambiente no sigue siendo algo fácil. El principal problema se centra en la falta de luz filtrada por el diseño del invernadero «verde». Este factor da lugar a otras desventajas: el Reglamento higrométrico (el costo de producir un invernadero PV que se tira al máximo porque las opciones son escasas o luego pagadas como en una vidriera de vidrio estándar), bajas temperaturas fuera temporada (falta de calor natural), ética (los productores tienen una superficie agrícola no productiva a expensas de la producción convencional y una escasez de tierras en las áreas de implementación de este tipo de invernadero).

VGD tiene uno de los mayores invernaderos iluminados de Europa.

¿Para qué? Simplemente, el sistema VGD es el único que hace viable económicamente una producción de fresas, tomates, arándanos, frambuesas, ensaladas,… Gracias al sistema de control en tiempo real de la iluminación de los cultivos de acuerdo con la ingesta natural, sólo se entrega la luz de falta correcta necesaria para una producción rentable. Así, esta solución permite suavizar todas las desventajas de un invernadero fotovoltaico con una inversión mínima. El delta del coste de adquisición de un invernadero de vidrio estándar y la capacidad del sistema VGD de consumir 4 veces menos por metro cuadrado que la producción fotovoltaica instalada permite una producción hortícola agronómicamente rentable.